jueves, 6 de diciembre de 2012

Avanzando hacia el abismo


La creencia irrestricta en el individuo; todo está en sus manos, sabemos de la existencia de estructuras sociales que predeterminan la mente, de fuerzas coactivas que en el campo de lo material condicionan incluso hasta el extremo de generar “ilusiones” limitantes en el abanico de decisiones que tiene el individuo creando esa sensación de que todo está dado y es el ser quien se adapta a la situación. Pues no, yo creo que es el ser quien crea situaciones, y depende de él dejarse arrastrar por la vorágine sistemática (conjunto de personas que siguen las mismas normas y pautas de vida generando la ilusión de lo “normal” imponiendo códigos y formas de actuar a los demás ) o decidir autónomamente, y con esto no me refiero a que las ideas florezcan de su cabeza como por arte de magia (como si no existiera lo social y la reproducción del lenguaje) sino a que la elección entre cual de sus opciones es la mas adecuada sea auténticamente personal, por esto considero que cualquier justificación de la realidad en términos de sistemas totalizantes que estructuran u determinan la vida de las personas son meras ilusiones creadas por la  sociedad, que se sustentan en el campo de lo valorico, simbólico y moral como normas generales objetivas, es la dictadura de la objetividad de la cual habla Maturana, el conjunto de ideas consideradas como lógicas, correctas, normales, adecuadas, buenas, todas ellas solo son funcionales a la batería de jueces y policías que el sistema posee para que los individuos sigan un camino unidireccional  en sus vidas.
Pero a mi parecer siempre será imposible para el sistema totalizar por completo las voluntades, puesto que en cada individuo vivo o que supone estarlo se encuentra el germen de la libertad, las ansias de lo  desconocido, el camino desolado que te lleva a caer en el barranco, la repulsión a la paz y la quietud son inmanentes al ser, deseando siempre lo que no conoce, a superar sus limitaciones y vencer sus miedos, eso es lo que el sistema no puede prever y es nuestra gran ventaja, ser impredecibles porque no somos parte de sus moldes.
No se confundan, no repudio la experiencia social , de hecho todo lo contrario, pienso que estas son elementos fundamentales en la constitución de una conciencia individual integral y plena, en donde mientras más se experimente aun mas se cultiva nuestra subjetividad sobre el mundo, conocerlo es imprescindible. A lo que me refiero es a tener o construir la capacidad de decidir lo más libremente posible nuestras situaciones para así asumirlas como propias en completa libertad, he aquí el dilema del individuo una paradoja compleja que lo pone al borde del despeñadero, entre la razón y la locura, borrego o rebelde.
Sabemos cuán difícil es para alguien arrojarse al vacío de sus deseos y propias decisiones en reprimenda de dejarle la responsabilidad al resto para que decida por ti, es mucho más fácil delegar, mas cómodo, la sociedad está hecha para que todo sea así, para desligar a las personas de sus responsabilidades directas relacionadas con su vida, se delegan responsabilidades siempre, tanto en las salud, la educación, el transporte, la economía, hasta en  las relaciones sociales en donde el mercado te hace sentirte “cerca” de tus conocidos a través de facebook, donde se prefiere creer que somos “amigos” de alguien solo porque comentamos sus publicaciones o le damos clic a un “me gusta”, esto en conjunto con todas las delegaciones en nuestra vida cotidiana nos han despojado de nuestras posibilidades de decisión autónoma, haciéndonos creer que seguir a la norma general es la única opción posible y real. Esto representa el despojo total de nuestro discernimiento sobre nosotros mismos y nuestras vidas, constituyendo así la estructura social, conformada por voluntades que valga la redundancia, voluntariamente delegan sus opciones de vivir a cambio de una vida homogénea y predeterminada moldeada de tal forma en que ya estando sumido sea imposible cuestionar.
Es la “comodidad” una de las armas mas útiles de la maquinaria sistémica, la defino como una telaraña constituida por las distintas responsabilidades básicas del individuo que delega (o lo despojan) a la sociedad, generando esa sensación de conformidad y al mismo tiempo mantenerlo inactivo y quieto.
Es también en el campo de la lucha social donde el individuo es destituido de su responsabilidad individual para legar sus fuerzas en un recipiente supuestamente mas legitimo y representativo, me refiero a “la causa del proletariado”, en la trinchera opuesta, la sumisión ante las llamadas “condiciones objetivas”, en donde se nos impone el enemigo y se nos imponen nuestros compañeros o aliados. ¿Es la lucha de clases o mejor dicho el aspecto económico, la condicionante única que determina nuestra miseria?  Si bien es el aspecto más notorio o tácito de la miseria humana, no es el único. La terquedad con que el marxismo intenta imponer su paradigma les hace dejar de lado el causante histórico del sometimiento humano; la autoridad. Esta terquedad nace producto del interés de conquistar el poder para desplegar sus métodos, lo que los imposibilita de analizar el quid de la miseria humana, o siendo menos ingenuos, son sus ansias por el poder lo que los coloca del lado de los autoritarios.
Pero volviendo al tema del individuo, al momento de ponerse el rol de clase, es donde comienza a delegar sus responsabilidades de cambiar su realidad, por objetivos dados desde “las bases” que supuestamente buscan un horizonte mejor para todos, es ahí donde comienza la procesión, la espera por el acumulamiento de fuerzas que en el caso de que estalle solo conseguirá arriar una masa uniforme contra las armas dispuestas del capital para su aniquilamiento, lo que en ningún caso contempla individuos libres y autónomos de sus decisiones que tengan la capacidad de libre asociarse con quien deseen, fuera de reglas ni pseudo biblias dogmaticas incuestionables. Ante esto el obrerismo a claudicado, no ha podido superar los límites de la industria de roles creados por el sistema.
Por esto resulta jocoso ver como muchos piden reformar y mejorar las condiciones de miseria en las que se encuentran, ósea que se conforman con una “comodidad” que ni siquiera les satisface pues solo evidencian su indignidad, esa comodidad que más bien es mediocridad es vivir esperando, mendigando, rogar por las sobras de un chancho mal pelado.
Desde mi trinchera reivindico la autogestión total o parcial en la medida de nuestras posibilidades y opciones, reivindico el ilegalismo como manera de auto sustentar nuestra vida viviendo sin permiso de nadie en completa coherencia con nuestras ideas.
Las estructuras sociales solo guardan poder y efecto en la medida en que quienes la constituyen las subviertan o en su oposición las ejecuten, todo su poder radica en la obediencia incuestionable de las personas que sumidas en un pantano de miseria y mediocridad se conforman con la pálida realidad que les impusieron. Porque como decía Sartre estamos condenados a ser libres, según como yo lo veo, hay dos formas de alcanzarla, el suicidio o siendo uno mismo, plantando cara al tedio que nos imponen, porque es innegable que las condiciones materiales de vida son indignas, y claro es mucho mas fácil acomodarse en las formas de adornar la miseria y seguir al resto en su procesión enferma que despertar y dar cara contra viento y marea, es mucho más fácil ser masa, ser rebaño es cómodo, ahí descansa gran parte de la dominación al menos económica del sistema, muchos prefieren morir lentamente que enfrentar a la muerte, pues mueran fue su decisión, siempre estuvo en sus manos.

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